lunes, 6 de septiembre de 2010

Mujeres, hombres y granjas




Pocos programas me estremecen tanto como Granjero busca esposa. Hasta ahora tenía el consuelo de pensar que las personas que salían en formatos como El Diario de da igual como se llame la presentadora eran presuntos actores.

En televisión se utiliza mucho la redundancia “persona humana” y es que para estar en Mujeres, Hombres y Viceversa uno no puede ser ni persona ni humana. Es imposible ser persona y humana al mismo tiempo y aguantar en un plató encerrado con Emma Nopuedosermáspija García, Pipi Estrada y Lucía Lapiedra, porn star y sustituta de Terelu Campos en la cama del sufre almorranas y pega viejos de Pipi. Lo dicho, ni personas, ni humanas.

Pero en Granjero busca esposa se han empeñado en ir un paso más allá en la línea que separa la dignidad de lo humano. A Luján Argüelles le calló el marrón de presentarlo hace un par de temporadas y este año tampoco ha podido librarse de los solteros de oro que habitan nuestra España más profunda. En esta ocasión, el casting eleva a la categoría de urbanitas a los personajes de Los Santos Inocentes.

Sin ir más lejos, hay un granjero (cabrero, para más señas) que ha confesado no haberse lavado en su vida los dientes. Además, para él es normal compartir algo más que la cama con las pulgas y, en el último programa, una de sus candidatas a esposa salió corriendo y el granjero, cual Sancho Panza versión 2.0, le persiguió a lomos de una burra.

También hay otro hombre que hubiera inspirado ríos de tinta a Miguel Delibes. El granjero en cuestión ha perdido dos candidatas en un mismo programa. Se han ido a la francesa, sin decir adiós y sin dejar una nota de despedida... Todo muy sospechoso y eso que el granjero al principio tenía pinta de ser un oso amoroso. Poco a poco se ha ido descubriendo como un acosador obsesionado con la candidata que le queda con vida. La pobre Luján, según sale de la granja se va derecha a La pecera de Eva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario